Dona Ramón Labañino camisa a Casa de la Guayabera espirituana

El luchador antiCamisa de Ramón Labañino (Medium)terrorista   cubano Ramón Labañino Salazar, preso hace casi 16 años en Estados Unidos, donó una camisa a la Casa de Guayabera, de Sancti Spíritus, cuya colección asciende ya a más de 200 prendas de vestir de este tipo. Leer más de esta entrada

Jornada por los Cinco en Washington DC

Jornada por los Cinco en Washington DC

Manifestación frente a la Casa Blanca durante la primera jornada.

La III Jornada 5 días por los Cinco en Washington DC, Estados Unidos, dejará de ser en un proyecto este 4 de junio. El Comité Internacional por la Libertad de los Cinco cubanos ha obrado de modo intensivo para el éxito de este evento, que se extenderá hasta el día 11 de junio. Leer más de esta entrada

A la libertad le falta un pedazo

Fernando González, a su llegada a La HabanaHasta donde conozco, solo una vez la Defensa y la Fiscalía federal de Miami han convergido al hablar del caso de los Cinco: Fernando González Llort sería deportado lo antes posible a Cuba, luego de cumplir íntegramente su sentencia de 17 años más nueve meses de encierro.

Por suerte, los pronósticos, venidos de ambas partes, no erraron. Al mediodía de este viernes Fernando abrazó la Patria y al pie de ese sueño se encontraba Magali, su mamá, quien, por fin, pudo besarlo a sus antojos, sin la mirada inquisitoria de los carceleros.

Durante los 15 años, cinco meses y 15 días que su hijo permaneció en prisión, más de una vez intercambiamos con esta mujer y casi siempre el relato empezaba el día en que lo vio partir, él tras el timón, rumbo al aeropuerto José Martí.

Y en cada conversación intentaba retratarnos con anécdotas la vida de su hijo, quien desde que vino al mundo el 18 de agosto de 1963 casi no le dio dolores de cabeza, a no ser cuando se iba para la playa. “Me cogían las cinco, las seis de la tarde mirando para la esquina para ver si regresaba. Los sofocones más grandes eran esos”, nos confesó.

Fernando llegó, y al pie de su sueño, también se encontraban el Presidente cubano Raúl Castro; Rosa Aurora Freijanes, su compañera de vida, y René González; toda la hermandad cupo en el abrazo con el primero de los Cinco en retornar a la isla.

Pero a su felicidad le falta un pedazo, ha aclarado Fernando. Ni Gerardo ni Ramón ni Antonio tomaron asiento junto a él en el avión que lo trajo de vuelta. Y el primer agradecimiento fue para ellos tres: “Cuánta energía nosotros obtuvimos en aquellos momentos de verlos a ellos y (…) de ver la manera en que enfrentaban la situación”.

Entre las gratitudes, extendidas, igualmente, a René, a su pueblo, al movimiento de solidaridad mundial, a la prensa, al Ministerio de Relaciones Exteriores y a las autoridades cubanas, ofreció disculpas a todas las personas, principalmente niños y jóvenes que no recibieron acuse de recibo de las tantas cartas enviadas. “Materialmente nosotros no teníamos el tiempo para responder todas”, comentó.

A las cuatro de la madrugada del 27 de febrero dejó atrás las rejas de Safford, Arizona, y fue puesto a disposición de las autoridades de Inmigración de Estados Unidos. “No experimenté la salida de la prisión como la salida hacia la libertad; yo experimento la salida hacia la libertad cuando me bajé de la escalerilla del avión, incluso hasta ese mismo momento yo venía esposado. Las esposas me las quitaron en el momento en que el avión tocó tierra de aquí”.

Hace tiempo, Fernando pudo estar de regreso. En mensaje reciente, Gerardo Hernández comentó que presenció cuando Joaquín Méndez, abogado de González Llort en el juicio, le advirtió a su defendido, con toda razón profesional, que debido a la menor gravedad de los cargos a él imputados “cualquier defensor de respeto optaría por separarlo de los demás como estrategia. La respuesta de Fernando, como la de René ante similar sugerencia, fue tajante e inequívoca”, sostuvo Gerardo.

Fernando ya empina sus días entre nosotros y con tal de que su goce sea mayor y a sabiendas de su fanatismo por los Leones de la capital, por primera vez me declaro industrialista; ojalá que su equipo discuta el campeonato, y en ese entonces su algarabía por este o aquel jonrón le recordará a Magali que, ciertamente, no está soñando: su hijo volvió a casa.

Fernando González en cárcel de Inmigración

Fernando González LlortHasta ayer Fernando González parecía no inmutarse ante la cuenta regresiva del final de su condena que le llevaban otros reos: “Oye, Cuba, te queda un solo día”. Y comenzó a creerlo; a partir de ahí quizás empezó a contar sus últimas 24 horas en la prisión federal de Safford, Arizona, Estados Unidos. Porque, librémonos de la otra miopía: los verdaderos héroes, los que no se fabrican con fugaces spots publicitarios, revientan los mármoles y respiran el aire y el polvo de los de abajo.

Quisiera recibir a mi hijo en la puerta de la cárcel”, me había confesado su mamá Magali Llort meses atrás; pero la burocracia y los caprichos legales, que solo los entienden quienes los inventan, no permitieron que esta madre le arrancara ese deseo a la Justicia estadounidense.

Este jueves, su hijo Fernando, en lugar de poner sus pies en la escalerilla del avión que lo regresara a su Cuba, debió entrar a otra celda y a otra cárcel, esta vez de las llamadas de Inmigración, donde aguardará por la firma definitiva que le abrirá el camino de la deportación hacia Cuba.

Su abogado defensor Richard Klugh, citado en un comunicado del Comité Nacional para la Libertad de los Cinco radicado en Estados Unidos, adelantó que con miras a facilitar su pronto regreso el también Héroe de la República de Cuba ha desistido de continuar siendo parte del proceso de apelación extraordinaria, denominado hábeas corpus, promovido, igualmente, por sus otros tres hermanos que permanecen en prisión: Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero.

Fernando González no impugnará su deportación a la isla. El letrado aseguró que su defendido posee todos los trámites en orden. “Hay negociaciones con las autoridades pertinentes para lograr su inmediato regreso a Cuba y a su maravillosa familia”, añadió Klugh.

¿Será mañana, la próxima semana…? ¿Quién sabe si algún clarividente pudiera adivinarlo? Mas, sugiero enterrar los sortilegios; estos 15 años, cinco meses y 15 días de encierro en prisiones federales de la Florida, Wisconsin, Indiana y Arizona me han vuelto más terrenal, y confirmado que la libertad sí tiene dueño, a despecho de lo que cree el poeta.

¿Fernando, quien debió cumplir hasta el último segundo su condena de 17 años y nueve meses de privación de libertad, pudo anoche conciliar el sueño? Quizás algún día relate las últimas 24 horas en la cárcel de Arizona; ojalá, en ese momento, solo nos separe una grabadora de por medio. Por si acaso, ya alisto mi cuestionario.

Rosa Aurora Freijanes: Fernando me ha hecho falta todos los días

Rosa Aurora, esposa de FernandoDesde el primero de febrero, Rosa Aurora Freijanes, esposa de Fernando González Llort, cuenta uno a uno los días que le restan a su compañero de vida para que cumpla este jueves la condena de 17 años más nueve meses de privación de libertad en una prisión federal de Safford, Arizona, Estados Unidos.

“Han sido días de mucha ansiedad”, confiesa desde el otro lado de la línea telefónica Rosa Aurora. Le pedimos unos minutos de esta espera, y ella no puso objeciones; sus respuestas llegaron envueltas en premura, amabilidad, y la comprendemos.

González Llort, el segundo de los Cinco que retornará a Cuba, este 27 de febrero habrá dejado 15 años, cinco meses y 15 días de su vida tras las rejas del Centro Federal de Detenciones de Miami, Florida; de una institución carcelaria de Oxford, Wisconsin; otra de Terre Haute, Indiana, y luego en una de Arizona, donde permanece recluido desde el 2012.

Su abogado defensor, Richard Klugh, ha asegurado que Fernando será trasladado este jueves desde la prisión de Arizona a otra de Inmigración hasta ser deportado después a Cuba. ¿Cuánto podría demorar ese proceso?

Estará en dependencia de la voluntad de las autoridades norteamericanas. Con Fernando no sucede como con René (estuvo sometido a una sanción de libertad supervisada); con René ocurrió esto porque era ciudadano norteamericano de nacimiento. Fernando es un ciudadano cubano y, por tanto, está sujeto a una orden de deportación. Todavía nosotros no sabemos en qué momento se va a producir; pero, claro, deseamos que sea lo antes posible.

¿Desde cuándo usted no ve a Fernando?

Mi última visita fue en junio de 2012.

En el caso suyo fueron menos las restricciones para obtener la visa en comparación con Adriana Pérez (esposa de Gerardo Hernández, y Olga Salanueva (compañera de René); pero siempre vivió la agonía de las visas.

Sí, por supuesto. En los casos de Olga y Adriana no les otorgaron visas, con Adriana se mantiene esta situación. Con el resto de los familiares lo mismo se han demorado un mes, que seis, siete; incluso, a Elizabeth, la esposa de Ramón, estuvieron dos años y medio sin concederle visa. Pero, últimamente, se estaban comportando las visas con un poco más de frecuencia.

¿Los rigores de más de 15 años de cárcel han cambiado algo a Fernando?

No. Fernando ha sido capaz de superar todo esto, y no ser una persona amargada ni resentida. Al principio de su encarcelamiento me decía que de allí él iba a salir como mejor persona y mejor revolucionario. Esas son cosas que dan mucho ánimo para una persona que está en prisión, que sabe que se encuentra injustamente preso; pero que está defendiendo valores y principios en los que cree.

¿En qué circunstancias se enteró de su arresto el 12 de septiembre de 1998?

Un compañero que visitaba la casa con frecuencia y vino a informarnos que había sucedido esta detención. Para mí Fernando estaba trabajando en el exterior y no tenía nada que ver con los Estados Unidos, ni cosa que se le pareciera. Yo lo despedí para ir para España a hacer un trabajo que supuestamente estaba haciendo con inversionistas extranjeros. Supe que se hallaba en Estados Unidos y que estaba preso el día 14 de septiembre de 1998.

¿Cómo la impactó esa noticia?

Fue muy duro; algo que no me esperaba. Me quedé bloqueada por completo. Me pasaron minutos en que sentía que el piso se abría bajo mis pies.

Los Cinco estuvieron incomunicados varios meses. ¿Cómo usted pudo vencer tanta incertidumbre? ¿Qué pensaba sola, en la casa, entre esas paredes, que en esas circunstancias parece que se vienen encima?

Fueron 27 meses de incomunicación; ni Ramón ni Gerardo ni Fernando podían comunicarse con las familias porque ellos estaban bajo otras identidades. Nosotros, lo poco que sabíamos, lo sabíamos a través del hermano de René (Roberto), que traía información sobre los otros compañeros cuando iba a visitarlo.

Durante estos 15 años de encierro, ¿cuál fue el momento en que más le hizo falta Fernando aquí, a su lado?

He necesitado a Fernando todos los días de mi vida; no hay un momento en particular, realmente.

En una entrevista anterior, usted nos confesó que Fernando es un hombre de detalles.¿Cuáles le ha reservado usted a su regreso?

Tengo la casa bien ordenada para que cuando él llegue sienta que su nidito es el lugar donde él se va a sentir feliz.

¿Aquel cuadro de usted que él le pintó dónde lo tiene situado? Rosa Aurora pintada por Fernando

No lo he montado porque me mandaron montado uno que hizo el preso puertorriqueño Oscar López Rivera (compartió la celda con González Llort en la prisión de Terre Haute) que es una pintura donde estamos Fernando y yo en una visita.

Se acerca un día posible: el día que usted vea a Fernando González bajar por la escalerilla del avión. ¿Cuántas veces ha repasado ese instante del reencuentro?

Miles de veces. Para mí va a ser como cuando Juan Miguel con Elián en brazos.

¿Le ha hecho a usted alguna recomendación especial para ese día?

No. Fernando lo que siempre me está pidiendo es que me cuide, que cuide de mi salud para cuando él llegue podamos disfrutar después de estos 15 años.

¿Cómo se encuentran Magali y el resto de la familia para el recibimiento?

Ella está muy ansiosa porque llegue ese momento; pero está muy feliz porque sabe que podrá besar y abrazar a su hijo fuera de las condiciones de una prisión, que lo va a tener a su lado, que podrá disfrutarlo, y él le podrá dar todos los mimos que durante todos estos años no ha podido darle.

A su regreso, ya en casa, ¿quién hará el café mañanero a partir de entonces? Usted nos ha asegurado que él es un experto en eso.

Va a ser él; él siempre hizo mejor café que yo (RÍE).

¿Acaso Rosa Aurora Freijanes no invitará algún día a Fernando a ver su guayabera, que honra la colección espirituana de esta prenda?

Rosa Aurora comentó  que, en el caso de Fernando, siempre usó guayaberas, pero esta blanca y de mangas cortas es la última que ella conservaba. (foto: Vicente Brito)

Rosa Aurora comentó que, en el caso de Fernando, siempre usó guayaberas, pero esta blanca y de mangas cortas es la última que ella conservaba. (foto: Vicente Brito)

Pienso que sí. Fernando va a visitar la Casa   de la Guayabera, como mismo pienso que vamos a estar en distintas provincias que han pedido su presencia. Nos vemos allá.

Quisiera recibir a mi hijo en la puerta de la cárcel

—Fernan, ¿qué haces cuando nos vamos de la visita?, le preguntó Magali Llort Ruiz a su hijo, mientras detenía sMagali Llort Ruizus ojos en el uniforme verduzco, estigma de celda y de espera.

—Me acuesto, cierro los ojos y me parece que estoy flotando, le respondió Fernando González, quien, ante la inesperada interrogante, se estiró, con los dedos, el grueso bigote para contener la emoción.

Esas palabras, Magali las ha recordado más de una vez, como más de una vez se han encajado en su mente las paredes de ladrillos rojizos de la entrada de la prisión de Safford, Arizona, Estados Unidos, que encierran los 50 años de vida de Fernando, uno de los Cinco, cumplidos el 18 de agosto pasado.

“Cuando me informaron que mi hijo estaba preso en Estados Unidos, ese fue el momento más amargo de mi vida”, sostiene esta mujer de 74 años, cuya existencia no ha estado marcada por la buenaventura.

Magali no pregona su historia; pero, en el recuerdo permanecen los viajes al sanatorio donde permanecía internado su padre, debido a una afección pulmonar. Al no permitírsele entrar, la niña aguardaba en la puerta por su madre, quien, también, pasaba las de Caín para recuperar la plaza cuando la dejaban cesante como empleada pública en el entonces Ministerio de Justicia.

Luego del Primero de Enero de 1959, su mamá y parte de la familia emigraron hacia Estados Unidos; ella no lo consintió. De una oficina de seguros pasó a laborar en el Banco Nacional de Cuba. A los 30 años de casada llegó el divorcio.

En 1998, mientras realizaba los trámites para permutar su casa por dos apartamentos y así ayudar a Fernando, le sorprendió la noticia de su detención y de la misión en la Florida, desde donde él alertaba a Cuba de las acciones de grupos, organizaciones hostiles contra nuestro país y, en específico, del terrorista Orlando Bosch.

“Saber que había entregado su juventud por esa causa, me dio fuerzas para resistir los primeros 17 meses que estuvo incomunicado; pensé que no podía soportarlo”, comentó, vía telefónica, a estos reporteros.

— I —

Después de permanecer recluido en el Centro Federal de Detenciones de Miami, González Llort fue transferido, primero, a una institución carcelaria en Oxford, Wisconsin, y posteriormente a Terre Haute, Indiana, en el 2007. A mediados del pasado año, lo trasladaron a Safford, Arizona, donde expirará su condena de 17 años y nueve meses el 27 de febrero del 2014.

“Quisiera recibir a mi hijo en la puerta de la cárcel, verlo salir de allí; pero eso depende de que me den la visa para esa fecha”, subraya la madre con la impaciencia rozándole las palabras.

Pero, los sobresaltos quizás no terminen para usted ese día.

Precisamente, en estos momentos Fernando está en contacto con un abogado norteamericano especialista en el tema migratorio; por ser ciudadano cubano, una vez terminada su condena, se supone que tenga que pasar a una prisión migratoria. ¿Cuál es la intención con el abogado? La intención es que encamine todo ese trámite, de manera que ese tránsito de Fernando sea lo más corto posible, inclusive que sea declarado deportado desde que salga de prisión. En la parte legal se está trabajando actualmente para poder viabilizar su regreso. Ese proceso puede demorar más, puede demorar menos.

¿Cuánto desvela a Magali que Gerardo Hernández esté destinado, legalmente, a morir prisionero?

No se lo pueden imaginar. Ese tema lo conversamos con Fernando cada vez que lo visitamos. Independientemente que desde el punto de vista personal mi hijo pueda sentirse aliviado porque le queda poco tiempo, él tiene en su conciencia que tiene que seguir luchando por el resto de sus hermanos. Todos ellos nos preocupan, pero, obviamente, el caso de Gerardo todavía más.

Él no tiene final de sentencia, por su sanción de dos cadenas perpetuas más 15 años. No acabamos de comprender eso; si una persona tiene una sola vida, no entendemos que en el aspecto legal le impongan dos cadenas perpetuas. Nadie vive, resucita y vuelve a vivir para volver a morirse. Gerardo nos duele mucho; su sanción es totalmente injusta; él no tiene nada que ver con lo que le imputaron. No podemos dejar que Gerardo se nos muera en la cárcel. Conocemos los prejuicios que hay en Estados Unidos contra cualquier cuestión que venga de nuestra Cuba; todo el odio lo descargaron contra Gerardo.

— II —

Abril de 2013. En la sala de visita de la prisión de Safford, el fotógrafo tesFernando y sus hermanastimonió la dicha, pese a la ojeriza de los guardias. Por primera vez en más de 14 años, Magali disfrutó el reencuentro de Fernando, Marta y Lourdes, sus tres hijos; frente a ella, conversaron, sonrieron, despidieron las angustias. Solo en ese instante, la madre pareció olvidar la ausencia de él los domingos, cuando sus hijas van a la casa a almorzar. “Una madre no se acostumbra a la ausencia del hijo”, nos ha confesado.

¿Fernando continúa pintando?

No; en el lugar donde está no tiene las mínimas condiciones para poder seguir pintando. No hay espacio para poder trabajar en eso. Convive con nueve presos más en la misma celda. Es horrible esa cantidad de personas; la población penal en Estados Unidos es muy alta, y la de él es una prisión de baja seguridad, donde hay muchos que ya han cumplido gran cantidad de años y están próximos a salir.

Tenemos entendido que Oscar López, el independentista puertorriqueño, lo encaminó en los primeros trazos.

A Fernando sí le gustaba escribir; pero nunca tuvo muy buenas dotes para las manualidades, nada de eso, y de buenas a primeras, con el consejo de Alberto (Carlos Alberto Torres), otro independentista puertorriqueño, incursionó en la pintura mientras estaba en Wisconsin; después, en Terre Haute, Oscar lo orientó con sus ideas. Lo primero que mandó fue un retrato que me hizo —no me quitó ni una arruga para ponerme un poco más joven, reveló ella antes—. A medida que avanzó un poquito, pintó a sus hermanas, a Rosa Aurora. Cuando lo trasladaron para Arizona, todo eso se perdió porque no tiene condiciones para seguir en eso.

En el desierto —dijo el poeta— se puede asistir al nacimiento de una flor. Esta señal de vida en medio de la aridez, ¿cuánto tiene de paralelo con la amistad entre Fernando y los independentistas puertorriqueños, compañeros de prisión?

En medio de tanta desgracia, Fernando, por los menos, lleva el orgullo de haber compartido la prisión con esos dos independentistas presos políticos. Nosotros pudimos ver en la sala de visita a Alberto, aunque no podíamos saludarlo. También allí vimos a su papá, un señor mayor, ya anciano, que falleció cuando mi hijo aún estaba en esa cárcel. Fernando compartió esos momentos, tan difíciles, con Alberto, a quien no lo autorizaron a despedirse de su padre en el féretro. Oscar López es otro gran hombre, preso hace más de 30 años y que todavía está luchando por su liberación. Fernando ha sabido cultivar la amistad.

— III —

En lo inhóspito de la cárcel, Alberto comprobó lo que Magali nos comentaría: “Mi hijo es muy responsable para sus cosas, metódico; pero no refunfuñón”. Cinco años compartiendo las caminatas por el patio de la institución correccional de Oxford, le permitieron al expreso boricua conocer a un ser que a pesar de su sufrimiento, “no mostraba amargura por su condición”; aquellas andanzas —como ha relatado el independentista— derivaban “en remembranzas personales, o debates calurosos y quema latas que a veces terminaban en chistes o recuerdos de nuestras novias de juventud”.

No pocas zozobras venció Magali para poder llegar a esa penitenciaría en taxi, entre bosques nevados, y ver a quien era considerado el prisionero político más famoso en el estado de Wisconsin, según el distinguido letrado estadounidense Arthur Heitzer. No pocas manos solidarias se le tendieron a ella, igualmente, camino a Terre Haute o cuando acude a ver a su hijo en Safford, “un lugar desértico, con un calor terrible. En el pueblecito donde está la prisión, viven muy pocas personas; hay una farmacia, una iglesia; queda muy apartado de la ciudad”, aclara.

Quizás, en febrero próximo, Magali pueda estar de paso por allí para luego regalarle a Fernan —como lo llama— el abrazo de libertad en la puerta de la prisión. Ojalá no la priven del momento; lo otro sería cruel. Mientras tanto, en la noche y en casa, ella sigue intentando dibujar esos minutos en el pensamiento: se acuesta, cierra los ojos y parece que está flotando.

  Precisiones legales

yellow ribbons Este 12 de se ptiembre se cumplieron 15 años del encarcelamiento de Gerardo Hernández, Ramón Labañino, René González, Antonio Guerrero y Fernando González, condenado, inicialmente, a 19 años. Como resultado del proceso de resentencia dispuesto por el Onceno Circuito de la Corte de Apelaciones de Atlanta y extendido desde el 13 de octubre de 2009 al 8 de diciembre de ese propio año, su sanción fue modificada a 17 años y nueve meses de encierro. Los tres cargos presentados en su contra fueron:

-Conspiración (acuerdo para cometer delito contra los EE. UU. o engañar a ese país.

-Falsificación de documentos o hacer declaraciones falsas ante autoridades gubernamentales para obtener documentos.

-Agente extranjero (actuar como agente de un gobierno extranjero sin ser diplomático ni comunicarlo al Fiscal General de EE.UU. De la forma en que está tipificado el delito en el Código Penal norteamericano, el delito no está en ser agente extranjero;sino en serlo sin estar identificado.

Este jueves tribuna en Sancti Spíritus por el regreso de los Cinco

Libertad para Los CincoLa excarcelación inmediata de los Cinco antiterroristas cubanos será exigida este 12 de septiembre en la Plaza de la Revolución Mayor General Serafín Sánchez Valdivia por el pueblo espirituano, que portará cintas amarillas en señal de espera de sus hermanos presos en penitenciarías de Estados Unidos.

Fuentes de la delegación provincial del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) aseguraron que a la tribuna, prevista para las 7 de la mañana, acudirán miles de espirituanos, quienes demandarán al presidente Barack Obama el indulto a favor de Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González.

Luego de cumplir la condena de 15 años de prisión y parte de su libertad supervisada, René González Sehwerert, el quinto de los Cinco, permanece definitivamente en Cuba al renunciar a su ciudadanía estadounidense, condición impuesta por la jueza Joan Lenard, de la Corte Federal de Miami, Florida.

La semana anterior, en una alocución televisiva, González Sehwerert exhortó a los cubanos y cubanas a que este 12 de septiembre —aniversario 15 del arresto de los Cinco— colocaran cintas amarillas en árboles, en balcones… o sobre el cuerpo.

Esta idea, que parte de una tradición nacida en Estados Unidos, busca llamar la atención del pueblo norteamericano, cuya mayoría desconoce la injusticia cometida contra los Cinco, debido al silencio de las grandes transnacionales de la información en torno al caso.

Agentes del Buró Federal de Investigaciones hicieron prisioneros en 1998 a los Cinco, quienes monitoreaban el actuar de organizaciones y grupos radicados en la Florida, responsables de un sinnúmero de actos terroristas contra Cuba.

En la década de los 90, del siglo pasado, Gerardo Hernández, Fernando González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y René González partieron hacia Estados Unidos para alertar a la isla de las acciones violentas que tuvieron como centro los atentados cometidos, fundamentalmente, contra las instalaciones turísticas cubanas.